¡La habilidad definitiva!

 

Si por un momento pudieses viajar en el tiempo, ¿qué habilidades esculpirías en ti para adaptarte y sobrevivir sin importar regresar muchas épocas atrás o avanzar unas cuantas más hacia el futuro?

Mientras escribo estas líneas transcurre para todos el año 2021 pero, cuando examinas detenidamente diferentes y variadas organizaciones, ¿te parece que todas “viven” en la misma época que estamos? Muy seguramente no y qué decir de las personas, ¡sucede exactamente lo mismo!

Vivimos en una era en la que se produce un ruido brutal, tan potente que hipnotiza, tan constante que consume, tan ensordecedor que desconecta. Se pierde de vista lo esencial, lo simple se vuelve complejo. ¿Lo has sentido?, ¿Ya no sientes? Afecta toda forma de vida y las organizaciones que son un ecosistema per se, un organismo vivo, no son la excepción.

La distorsión es tal que me atrevería a asegurar que varías épocas que ya deberían haber pasado y otras tantas para la cuáles aún no estamos listos están mezcladas en la misma línea temporal. ¿Has conversado con personas que aún hablan y visten como en los 80’s, 70’s, 60’s y hasta más atrás? ¿Has interactuado con empresas que parecen relegadas con procesos, tecnología y servicios de esas mismas décadas? Y si te dijera que en esta pandemia la adopción tecnológica por parte de las personas y el avance tecnológico dio un salto cuántico evolucionando en menos de un año lo proyectado para 10 – 20 años, será que sin darnos cuenta, ¿Saltamos al futuro?, y si del pasado saltamos al futuro, ¿dónde quedó el presente?

Se ha generado un caos colosal y la respuesta ante esto, que varía dependiendo del ente vivo, humano o empresa, suele desviarse hacia una de dos posiciones: La primera es acostarse en la cómoda cama de “todo tiempo pasado fue mejor”, calentarse con la cobijita de “Dios proveerá” y descansar en la almohada de “con el tiempo todo volverá a ser cómo antes, confiemos en que todo se resolverá” y que no se olvide abrazar el osito de “Así lo hemos hecho siempre y funciona “. La segunda es ¡tender la cama, hacer la tarea y avanzar! ¿En qué posición te encuentras tú, en cuál la organización para la que trabajas?

En este artículo pretendo hablarte sobre integración de datos, y no usaremos términos técnicos para poder dar mayor claridad sobre el contexto, la necesidad y el concepto. Es más, te contaré sobre una habilidad decisiva y contundente, una de las tres que todo ser humano y organización deben desarrollar para llevarse la victoria en medio de toda esta entropía. Esta capacidad siempre ha sido, es y será útil sin importar la época o el lugar. Quienes invierten en ella, la cultivan y la desarrollan suelen adaptarse fácilmente a cualquier entorno y engranan bien con los cambios que se presentan. Indiscutiblemente siempre se debe llevar en el maletín de viaje por la historia porque con seguridad si vamos al pasado o nos adelantamos al futuro es absolutamente necesaria. Si aún no infieres cuál es voy a decírtela sin más preámbulos: la habilidad definitiva de la que hablamos es la comunicación.

Comunicarse sí que es importante, hacerlo bien, con mensajes claros y concisos, en el momento correcto, con argumentos, datos y hechos; es un arte.

Dicen por ahí que los hombres somos de Marte y las mujeres de Venus, y en ciertas ocasiones al tratar de entendernos nos vemos envueltos en serias dificultades. ¿Será entonces que unas áreas de las organizaciones son de Saturno y otras de Júpiter? Y es que la dificultad es la misma, incluso peor.

Verán, llevo varios años de mi trayectoria profesional atendiendo proyectos de integración de datos, lo he hecho desde diferentes perfiles, pero siempre observo algo en común: no hay una claridad real de qué información se desea comunicar, y más aún, del sentido y las razones para hacerlo.

Todo esto lleva a un interrogante aún mayor pues si comunicarse internamente en la organización puede ser complicado, ¿Qué nivel de dificultad tendrá la comunicación al exterior?

Que las áreas y las personas se comuniquen bien es algo que va primero a que las plataformas y los sistemas también lo hagan. Generar canales y espacios que lo faciliten es necesario para que la información y los datos plasmados tanto por la organización como por los clientes y terceros puedan retornarle al negocio la potencia que requieren las estrategias tanto a nivel comercial como cultural.

Fácil decirlo, pero es un reto monumental para todos que puede irse simplificando siempre y cuando se haga lo más difícil: dar el primer paso e iniciar.

Este viaje en el tiempo tiene una ventaja y es que cuando se mezclan tantas cosas las oportunidades también se multiplican. Cuando viajas, se pueden conocer muchas personas y lugares, dependiendo del destino observas que se manejan lenguajes diferentes. Si has pulido tus habilidades de comunicación y aprendido otros idiomas puedes establecer comunicación directa o si por el contrario no te encuentras en ese nivel, echar mano de los traductores e intérpretes se convierte en un buen salvavidas.

Para una organización y sus procesos de negocio la situación es idéntica: comunicarse no es opcional. Dada la evolución, el cambio de perfil de los clientes y la velocidad desmedida de la tecnología surgen necesidades que apuntan a interoperar con terceros, a transmitir datos de carácter legal o regulatorio en formatos ya delimitados y a que el intercambio de información con aplicaciones y servicios en la nube sea un estándar para tener habilitado sin discusión alguna.

¿A nivel tecnológico qué o quién toma entonces ese papel de intérprete, traductor y comunicador?

Esas funciones son absorbidas por una capa media que provee la solución. Allí se consolida el gobierno, la arquitectura, la seguridad y las capacidades de comunicación, transformación, consumo y exposición de datos. En el mundo técnico, es en esta capa, también conocida como middleware de integración donde se suelen encontrar herramientas como buses, ETL, microservicios, aplicaciones FTP, colas de mensajería, etc.

Hoy en día se habla mucho sobre estas herramientas y de lo importante y valiosa que es la información, requerida en tiempo real, con calidad y un análisis suficiente que permita tomar decisiones y modificar o elaborar estrategias para lograr la consecución de los objetivos que se pretenden. Regresando a la reflexión inicial y puntualmente a las organizaciones que desean salir de ese congelamiento en el tiempo, este tema es de vital relevancia pues actualizar sus canales de comunicación tanto internos como externos es clave y el principal consejo a tener en cuenta por más urgente o rápido que se requiera es no iniciar nunca sin una arquitectura y un gobierno definidos. Esto sí que es importante, y las implicaciones que produce el no tenerlo en cuenta desde el inicio son ampliamente ilustrados en casos donde no se hizo una pausa al menos para pensarlo.

De hecho, dice la leyenda que en algunas organizaciones han salido a comprar la primera herramienta que cualquier proveedor del sector ofrece, ¿es familiar esa historia? Tener una herramienta de integración no significa que tengo mis problemas de comunicación resueltos, tener una herramienta DevOps no significa que estoy automatizado, tener aplicaciones para apalancar metodologías ágiles no significa que mis equipos se transformaron y son más rápidos. Es sentido común, pero ya conocemos la frase “el sentido común es el menos común de los sentidos” y esto sí que se suele ver en todos los ámbitos de la vida. Hay pasos en la evolución que simplemente no deben saltarse.

La carrera es muy rápida y si no quieres salirte de la pista, por favor, piensa primero en cultura, gobierno, estándares y arquitectura de lo que deseas implementar, las herramientas y la elección de alguna es la consecuencia de, es el paso final. En muchos casos veras que ni eran necesarias.

En el escenario donde ya se tienen avances e implementaciones al respecto, vale la pena revisar lo mencionado anteriormente junto con todo lo que se tenga definido al respecto. Surgen algunos aspectos adicionales a evaluar como costos, seguridad, versatilidad y la adherencia con la estrategia, los clientes y las tendencias de la industria. Sin lugar a duda, mejorar las capacidades de comunicación es una de las puntas de lanza para la transformación de cualquier organización, de igual manera también lo es para cualquier persona que quiere fortalecerse más. La invitación entonces es a tenerlo muy en cuenta y trabajarlo con toda rigurosidad que ya sabes que implica.

Si te ha gustado este artículo por favor escríbelo en los comentarios, tú opinión es importante. Si ya sabes cuales son las otras dos habilidades adicionales que se deben desarrollar o quieres saberlo anótalo también. Nunca te olvides de pulir tus habilidades de comunicación ni las de tu organización, es una de las puntas de lanza para transformarse y avanzar. ¡Muchos éxitos en el camino!

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